Economía sumergida o trabajar en negro

Trabajar en negro siempre es perjudicial para tus intereses y muy beneficioso para los intereses del empresario (hasta que le pillen, claro).

El empresario listillo como mínimo ahorra en torno a un 30% de tu sueldo en gastos de cotizaciones a la Seguridad Social, en pagar a una asesoría que se ocupe de tus nóminas, en seguro de Convenio si lo hubiere, etc. Además, seguramente te abonará menos del salario que legalmente te corresponde, una práctica muy común incluso teniendo todo por lo legal ya que suelen hacer caso omiso a las reglas sobre Cómo se determina el salario.

Por lo contrario tú pierdes tus derechos laborales – por ejemplo, no tienes permisos retribuidos, ni vacaciones, ni indemnización por despido, seguramente te paguen de menos,  etc. – y, lo que es peor aún, pierdes tus cotizaciones, lo cual puede llegar a ser un buen hachazo a efecto de tus prestaciones futuras (desde el paro hasta la jubilación). Además, si tienes un accidente sin estar asegurado y no puedes probar que estabas trabajando, te quedarás sin protección, sin las posibles indemnizaciones y tendrás que asumir tú los gastos derivados del accidente.

Te encuentras entre la espada y la pared porque, o coges el trabajo con esas condiciones o habrá otro dispuesto a hacerlo, pero no desesperes: que trabajes en negro no significa que la relación laboral no exista, que no puedas regularizar tu situación, ni que estés fastidiado por no tener esos papeles del trabajo.

En el ámbito laboral los papeles no siempre interesan y, en este caso, para nada pues lo importante es lo que realmente ocurre. Si estás trabajando para otro, estás sujeto a sus órdenes, horarios, etc. y te paga algo por ello (incluso en especie), hay contrato laboral aunque no haya papeles ni alta en la Seguridad Social. El típico contrato de trabajo escrito, si bien típico, no siempre es obligatorio en nuestro Ordenamiento Jurídico pudiendo haber contrato verbal; y que no haya alta en la Seguridad Social supone que ese contrato verbal es en principio indefinido a tiempo completo. Eso sí, el alta en la SS es una obligación del empresario que debe realizarse con anterioridad al comienzo de cualquier relación laboral por lo que existen políticas de empresa que son mentira como El bulo del periodo de prueba sin alta en la Seguridad Social e incluso sin retribuir. Como obligación, su incumplimiento determina una irregularidad sancionable para la empresa.

¿Entonces dónde está el problema? Está en que se pueda probar de alguna manera el hecho que estés trabajando para que se te reconozcan tus derechos.
Está claro que si trabajas en un almacén y no te ve ni el Tato, vas a tener complicado demostrarlo. Por lo que lo primero que tienes que hacer es recoger pruebas. Da igual que luego no quieras reclamar, tú recógelas y el día de mañana ya se verá. Es mejor tener la pistola cargada y la posibilidad de decidir si disparar o no, que no tener balas, ni pistola, ni un poco de amor propio junto con una pizca de mala leche. Puedes incluso grabar conversaciones en audio o video, es legal siempre que participes en ellas y no se toquen temas personales de la persona grabada. Los buenos resultados de una reclamación dependen de lo espabilado que sea el trabajador recogiendo pruebas y para ello es mejor contar con la ayuda de un experto que le aconseje.

Antes de meterte en “follones” seguramente querrás saber si ¿Trabajar en negro acarrea alguna responsabilidad para ti?
Tener empleados y trabajar en negro es una ilegalidad que cometen ambas partes pero, a diferencia de lo que puedes creer, el peso de la Ley caerá sobre el empresario, no sobre ti salvo unas excepciones que explicamos más abajo.
Así es, el trabajo en negro es ilegal pero la responsabilidad del fraude es cosa del empresario. Tú “siempre” podrás reclamar tus derechos laborales, desde salarios mal pagados (tienes 1 año de plazo) hasta las cotizaciones (tienes 4 años de plazo), así como la indemnización por despido (tienes 20 días hábiles desde que te echaron).

Excepciones (o algunos ejemplos de cuando trabajar en negro acarrea responsabilidad también al trabajador):

  • La principal es el supuesto de que trabajes en negro pero al mismo tiempo cobres una prestación incompatible con el trabajo (por ejemplo paro, subsidios, pensiones y en general prestaciones incompatibles), en cuyo caso sí, que como te pillen te crujen pero bien. Los supuestos más comunes son los casos en los que estés trabajando en negro y al mismo tiempo estés cobrando el desempleo. Qué guay, ¿verdad? No tienes uno, sino dos sueldos. Descuida, no es ninguna genialidad, más bien es como darse con un sacho en el propio pie. Piénsalo bien: estás gastando tu hucha de desempleo y al mismo tiempo trabajas sin cotizar y por tanto sin rellenar esa hucha. El día que te quedes sin esa maravilla de trabajo en negro y se te acabe el paro vivirás del aire. Además de eso, como te pillen te pueden sancionar, mandarte devolver toda la prestación cobrada y hasta perseguirte vía penal.
  • La segunda excepción es hacienda. Que estés trabajando en negro porque sea la única manera de tener un empleo, es decir, no porque tú quieras sino porque es lo que te impone el empresario, no te exime de tener que declarar a hacienda tus ingresos. Ojo porque no siempre tendrás dicha obligación y aun teniéndola no siempre te generará perjuicios. El tema es un poco enrevesado y no lo voy a explicar en este post por lo que si quieres saber cómo va este asunto nos lo puedes consultar. En todo caso te aseguro que es mejor tener derechos y cotizaciones laborales que dejar de pagar impuestos. En muchas ocasiones el empresario intentará convencerte de que te conviene cobrar en B y no declararlo a Hacienda pero lo cierto es que muchos trabajadores no llegan al límite que obliga a hacer la declaración de la renta, por lo que finalmente es la empresa la que más ahorra. Ten en cuenta que lo que se paga en B sale de la caja B por lo que pagar en negro es para el empresario una buena manera de blanquear y ahorrar en tributaciones. Lo mismo sucede con la Seguridad Social: no cotizando el trabajador se ahorra un 4,7% del salario a cambio de perder los derechos derivados (cotizaciones para incapacidad, desempleo, jubilación…), mientras que el ahorro empresarial puede llegar al 30% de la cuantía. Sin duda el gran beneficiado es el empresario.

 

¿Qué puedes hacer si tienes un trabajo en negro?

Puedes no hacer nada, renunciar a tus derechos, ni siquiera preocuparte de recoger pruebas, agradecer al universo tener un trabajo en el cual se aprovechan de ti, contribuir a la merma del mercado laboral ya que el trabajador ilegal suele expulsar al trabajador legal y hacerle un favor al empresario que gracias a ti se ahorra costes sociales para poder acabar su chalet de verano en Sanxenxo.

O puedes actuar de alguna de las siguientes maneras que dependerán mucho de tu caso concreto, por lo que consultarlo no estaría demás y con nosotros encima es gratis:

  • Si todavía estás trabajando para la empresa en cuestión puedes denunciarlo a la Inspección de Trabajo o ir tú mismo a la Tesorería General de la Seguridad Social a decirle que te den de alta porque tu política personal, que nada tiene que envidiar a la política de empresa, es que para trabajar has de estar asegurado. En ambos casos será la Inspección quien investigue, por lo que siempre es mejor formular una buena denuncia y, de ser posible, hacerlo teniendo pruebas de que realmente estás trabajando. Nuestro consejo es que consultes primero cómo formular la denuncia y si es conveniente hacerla, ya que no siempre lo es como explicamos en nuestro post “¿Conviene poner una denuncia a la Inspección de Trabajo?”.
  • En todo caso puedes -y lo mejor es- reclamar judicialmente. Puedes hacerlo en cualquier momento mientras se cumplan ciertos plazos. Con una reclamación judicial puedes conseguir que te reconozcan como trabajador indefinido con tu categoría profesional real, que te paguen las cotizaciones, las diferencias salariales si te estaban pagando por debajo del Convenio y, si ya te han echado, la indemnización por despido y el finiquito.

Actuar no es meterse en ningún follón, es defender lo tuyo, es reclamar que te den lo que te corresponde, nada más y nada menos. No fastidias a nadie demandando lo que la Ley te atribuye. Y, si tu miedo es perder el trabajo, reclamando vas a conseguir justo lo contrario, es decir que no te puedan echar por la garantía de indemnidad, además si por ello “tu jefe te putea” también tienes formas de protegerte.

Consulta gratuitamente y sin compromiso tu caso particular y te diremos qué posibilidades tienes y qué pruebas necesitas y cómo recogerlas.

 

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