El retraso en los Juzgados de lo Social

Ayer leí una noticia esperanzadora en el Correo Gallego titulada “Santiago estrenará el 4º juzgado de lo Social en enero, tras una larga lucha”. Realmente, todavía falta la aprobación del Ministerio de justicia según se podía leer en ese mismo artículo, pero el Decano del Colegio de Abogados de Santiago, Evaristo Nogueira, no tiene dudas sobre su concesión.

Para que os hagáis una idea, los procedimientos denominados urgentes ya tienen varios meses de retraso, una maravilla si comparamos con otros procedimientos como el de reclamación de cantidad (salarios, horas extras, complementos, etc.), de impugnación de sanciones o temas de seguridad social cuyo retrasos pueden llegar a superar los 3 años sólo para citarte a juicio, pues lo normal es que remitan una notificación advirtiéndote que tu demanda está aprobada pero, debido al número de asuntos de la misma naturaleza, queda pendiente de señalamiento.

¿Por qué hay retrasos?

Existen varios motivos pero quizás el problema principal sea la falta de medios humanos en los juzgados tanto de insuficiencia de funcionarios tramitadores, como de la necesidad en algunas ciudades, como Santiago, de ampliar el número de juzgados ya que el refuerzo que se le estuvo dando no ha sido ni es suficiente. Piénsese que el Social Nº 3 de Santiago se creó hace unos 6 años y pocos después ya estaba colapsado.

Además de lo anterior, en mi opinión, también son necesarias reformas legislativas por una parte y planes de organización interna por otra. Por ejemplo nunca me cansaré de decir que no tiene lógica alguna no permitir acumular despido y cantidad (la acumulación que de momento se permite es muy restrictiva). Si el juez que resuelve el asunto preferente va a tener que pronunciarse sí o sí sobre todas las cuestiones salariales al fin de determinar el salario a efecto de despido, ¿por qué, ya de paso, no puede resolver la reclamación de cantidad? Eso sería matar dos pájaros de un tiro y agilizar los litigios.

Por otro lado me quito el sombrero ante el sistema de organización de los Juzgados Sociales de Vigo; no sé a quién se le ocurrió la brillante, si bien obvia, idea de sortear la prohibición de acumulación, turnando la demanda de despido y la de cantidad al mismo juzgado para que éste pudiera señalar ambos asuntos el mismo día, uno seguidamente al otro. Todo va más rápido, al menos en los señalamientos, y los abogados sólo tenemos sala una vez para dos autos diferentes. Desde luego deberían tomar ejemplo del sistema vigués.

¿Cómo afecta el retraso al trabajador y a la reclamación efectuada?

Salvo que se trate, por ejemplo, de un despido nulo con una empresa solvente o una no readmisión o una readmisión irregular, en cuyo caso habría más salarios de tramitación, más tiempo cotizado y más indemnización, lo normal es que el retraso acarree problemas.

Dependiendo del asunto que esté en tela de juicio se pueden generar diversos perjuicios al trabajador ya que, por lo general, éste tendrá que esperar a la sentencia que declare su derecho o condene a la empresa para que sea efectiva su tutela.

Por ejemplo: un trabajador reclama el disfrute de una reducción de jornada por cuidado de menor y pasan meses y meses hasta que pueda disfrutarla con los problemas de conciliación de la vida laboral y familiar que eso conlleva.
O trasladan al trabajador a otro centro de trabajo a 60 km y mientras no se resuelva su reclamación tendrá que acatar dicha decisión con los trastornos que eso conlleva.
O un despido verbal sin carta ni certificado de empresa que impide el reconocimiento del desempleo y deja al trabajador en un limbo con el SEPE y sin dinero en el bolsillo, situación que no se desbloquea hasta que dictamine el juez.
O el trabajador que reclama unas cantidades salariales y para dentro de 4 años, cuando tenga Sentencia la empresa, ésta haya desaparecido o sea insolvente no quedando más remedio que ir a cobrar de Fogasa, lo cual supone todavía más retraso porque hay que llevar a término la ejecución de la sentencia y posteriormente hacer la solicitud al Fondo (aunque éste ya está más desahogado con retrasos en Coruña de sólo 3 meses frente al año y pico en que estaba hasta hace poco).

Además el retraso afecta a las pruebas testificales ya que no es lo mismo que un testigo declare al poco tiempo de ocurrir los hechos que tres años después cuando ya no recuerde ni el nombre de la empresa o cuando no se le encuentre porque se ha mudado y ahora vive en Pekín.

Demandar igualmente.

Aunque sea cierto que la espera exaspera, es mejor demandar que no hacerlo. No iniciar una reclamación es perder para siempre la posibilidad de defender los propios derechos o de obtener la cantidad adeudada. Además muchos profesionales, en los cuales me incluyo, en determinados temas (no en todos), no cobramos nada al trabajador mientras él no cobre y sólo si él cobra, por lo que éste no tiene que adelantar dinero, ni pagar tasas, ni procurador, ni costas, convirtiéndose el pleito en una apuesta sin riesgos. Infórmate aquí.

 

Esta entrada fue publicada en Sin Clasificar. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*