Hart@s de que se discuta el IVA en las costas laborales.

Porque cada cual precisa su desahogo dejo el mío en esta entrada.

Los abogados somos sujetos pasivos del Impuesto sobre el Valor Añadido popularmente conocido como IVA y no es algo que nos guste mucho, la verdad. Tratar de explicar a los clientes que sus facturas se van a inflar más de un 20% por culpa del IVA no es precisamente la mejor parte de nuestro trabajo. Será por eso que los debates sobre el IVA que se plantean en las tasaciones en costas me resultan particularmente molestos.

De las varias discusiones a las que me enfrentado – en una hasta con un Secretario que arrogándose funciones de juez y sin que nadie le preguntara (de contrario no se impugnó la tasación) me excluía por qué sí el IVA de una condena en costas efectuada en una Sentencia de Suplicación – es de la última que quiero hablar.

El supuesto trae origen de una tasación en costas derivada de una ejecución de Sentencia laboral.

La parte contraria sostenía que las costas judiciales tienen carácter de indemnización, por tanto no constituyen contraprestación de operación alguna gravada con IVA, no pudiéndose por ello repercutírsele ningún impuesto. En apoyo a su tesis citaba una consulta vinculante de la Dirección General de Tributos de 9 de marzo de 2005 que resumidamente viene diciendo: en los supuestos de condena en costas, la parte condenada no está satisfaciendo los honorarios de los profesionales de la parte vencedora sino una indemnización, por tanto la parte perdedora no tiene obligación de practicar retención
alguna ni se le puede repercutir el IVA con ocasión del cobro de tales cantidades.

Lo único cierto de lo razonado es que las costas judiciales son una indemnización, todo lo demás no viene a cuento por lo menos cuando la factura del letrado está bien emitida y su defendido es un trabajador.

El supuesto tratado por la DGT se refiere – o entiendo que se refiere – a un letrado que en una tasación en costas, emitió factura a nombre de la otra parte. No sé y no me interesa el por qué dicho letrado facturó de esa manera pero opino que no es así como debe hacerse: el importe de la tasación de costas nace de una actuación profesional de defensa jurídica prestada a quien ha ganado el pleito, es decir su propio cliente, y es él el receptor de los servicios en cuestión, aun cuando a la postre el obligado a su pago sea el contrario condenado en costas.
Por lo tanto, como no puede ser de otra manera, cuando un letrado emite factura (incluso si se trata de costas judiciales) se la debe emitir a su propio cliente y no a la parte contraria y es obvio que tal abogado tiene obligación de repercutir a su cliente el IVA, so pena que venga Hacienda y le cruja. Luego será esa factura la que deberá aportarse a la tasación en costas como prueba del gasto soportado por el cliente, gasto del cual debe indemnizársele.
En otras palabras, el cliente abona al abogado una cantidad X que se compone de los honorarios más el IVA y es de toda esa cantidad que se le debe resarcir. Admitir lo contrario sería admitir una reposición parcial de los gastos soportado por la parte ganadora por lo que, si la condena en costas significa la satisfacción plena de los gastos
sufridos, es indiscutible que el impuesto, al estar vinculado al abono de los honorarios, también es parte de ese resarcimiento por ser un complemento de los derechos profesionales. Hay que tener en cuenta además que hablamos de un cliente trabajador y no de una empresa que puede desgravar el IVA. Lejos de ello, el particular, una vez pagado
el impuesto, no lo recupera.

No lo niego, se me saltaron las lágrimas cuando descubrí que la reciente reforma de la LEC venía por fin a regular ese tema de forma expresa en el último inciso del art. 243.3 (En las tasaciones de costas, los honorarios de abogado y derechos de procurador incluirán
el Impuesto sobre el Valor Añadido de conformidad con lo dispuesto en la ley que lo regula. No se computará el importe de dicho impuesto a los efectos del apartado 3 del artículo 394). A ver si finalmente con dicha reforma se pone un punto final al debate.

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