“Mi jefe me putea”

Si tu jefe te vacila de forma unilateral y sólo disfruta él de sus hazañas es posible que estés sometida/o a acoso laboral o mobbing.

Hay muchas formas de acoso y diferentes tipos de acosadores (incluso puede ser un compañero de trabajo), cada caso es un mundo que requiere un estudio específico y medidas específicas ya que lo que vale para un supuesto puede no valer para otro. En este post hablaremos de forma general del acoso realizado por el empresario, dándote nuestra opinión sobre lo que no deberías hacer y lo que sí podrías hacer.
Normalmente ese tipo de acoso tiene como objetivo que dimitas sin costes para la empresa, aunque también existen frustrados que te convierten en un vertedero emocional o a los que les gusta menospreciar sólo para sentirse mejor ellos mismos.
Sea cuál sea el motivo de la presión psicológica a la que estás sometido, el desenlace es casi siempre el mismo: te hartarás de apechugar y acabarás dejando el trabajo sin derecho a paro ni indemnización alguna.
No tienes por qué aguantar esos abusos si no quieres y antes de tirar la toalla de forma perjudicial para tu bolsillo, tienes una serie de cartas que puedes jugar para al menos tener derecho a desempleo y a UNA o DOS indemnizaciones.
Defenderse del acoso y recuperar la dignidad no es imposible.

¿Tienes miedo de enfrentarte a tu acosador porque es tu empresario? Si lo piensas bien es un miedo infundado porque lo peor que te puede pasar es que pierdas el empleo, pero tu trabajo apesta y llegará un momento que no aguantarás más y estallarás o te irás de alguna forma que perjudicará tus derechos. Si lo miras de esa forma no tienes nada que perder y, por el contrario, mucho que ganar si finalmente decides actuar.

LO QUE NO DEBERÍAS HACER:

  • Pedir la baja voluntaria, dimitir o directamente no aparecer más por el trabajo (además ¿sabes que te pueden descontar los días de falta de preaviso de tu sueldo?). Si lo haces no tienes derecho a desempleo ni a indemnización. La empresa se habrá librado de ti totalmente gratis.
  • “Arreglar el paro con la empresa”. Uno de los requisitos para que puedas cobrar el paro es que hayas perdido tu trabajo de forma involuntaria, por lo que querer irte de la empresa y al mismo tiempo pactar un despido (procedente o improcedente) para que parezca que son ellos que te echan, es un fraude para el cobro de prestaciones y como os pillen os crujen. Entre los motivos de sospecha está que el trabajador no haya reclamado su despido o no haya recibido indemnización o finiquito. En estos casos, al empresario le multarán y a ti te quitarán la prestación, te mandarán a devolver lo que hayas cobrado y también podrán limitar tu acceso a la prestación por desempleo durante cierto tiempo. Este tipo de fraude puede perseguirse incluso en vía penal.
  • Estallar, perder la calma o en general tener algún comportamiento que dé pie a un despido disciplinario procedente. De eso va el acoso, ir buscándote las cosquillas hasta que te hartes y te marches o hasta que la presión te lleve a cometer algún error. Es bastante habitual que pase y, por mucho juego de cintura que creas tener, es posible que también para ti llegue este momento.
    En este caso no tendrás indemnización pero sí derecho a paro. Dirás tu “cojonudo, es lo que quiero, marcharme con el paro.” Sí, pero sin indemnización, vencido por la empresa y con el fantasma de que te caiga una inspección igual por fraude por no haber impugnado el despido. Por cierto, por cuanto te sientas merecedor del despido disciplinario, te aconsejo consultar siempre tu situación con un experto para valorar tus posibilidades reales porque que un juez valide la procedencia del mismo no es tan frecuente como crees; además la carta de despido puede padecer defectos formales importantes.
    Además piénsalo bien, puesto a estallar y dar baza a la empresa para que te pueda despedir gratis, ¿no quieres primero barajar la posibilidad, bien de quedarte con tu trabajo, bien de irte con una o dos indemnizaciones?

¡OJO! No debes confundir el acoso con las órdenes legítimas del empleador que de no ser cumplidas pueden dar lugar a sanciones. El empresario tiene el poder de dirigir el trabajo y por ello puede darte órdenes sobre el desarrollo del mismo, pero dichas órdenes deben ser siempre respetuosas de tus derechos y nunca atentar contra tu dignidad o integridad.

LO QUE PODRÍAS HACER:
Tus posibilidades contra el acoso dependerán sobretodo de lo que pretendas: ¿te quedarías con tu trabajo si cesara el acoso? ¿Te quieres marchar de todas formas? ¿Quieres tu indemnización o que además te paguen los daños físicos y psíquicos que has podido sufrir? Como ya he dicho cada caso es diferente y tendrá estrategias diferentes.

RECOGER PRUEBAS O INDICIOS. Decidas lo que decidas, lo más importante y básico es recoger pruebas (aunque realmente basten los indicios) de que estas siendo acosado tales como correos, circulares, órdenes de trabajo, cambios de puestos o de funciones, etc. Eso no es tarea fácil porque en principio tu acosador se cuidará de no dejar soporte documental de sus proezas y tendrás crudísimo que un compañero/a de trabajo testigo del acoso acepte declarar lo que ha visto.
Si no tienes testigos (compañeros, clientes, etc.), e incluso teniéndolos, puedes grabar de forma oculta todas las conversaciones que mantengas con el empresario acosador. Sí, es legal y totalmente válido siempre que tú intervengas en la conversación, es decir, puedes grabar lo que habláis tu jefe y tú pero no una conversación entre tu jefe y un tercero si no estás participando en la misma; y siempre que no se trataran temas íntimos y personales de la persona que estás grabando. Para ello hay aplicaciones que puedes descargar e instalar gratuitamente para que tu teléfono se transforme en una grabadora o para grabar las llamadas que haces o recibes al móvil.

INSPECCIÓN DE TRABAJO. Se le puede llamar para que levante Informe o Acta de lo que está ocurriendo y así tener una buena prueba del mobbing pero no siempre es conveniente. Hay supuestos en los que su intervención resulta útil y otros en los que, por mucho que quiera, no va a poder actuar. Ello dependerá de las pruebas del mobbing que la Inspección pueda constatar por sí misma o de las otras que le puedas facilitar tú adjuntándolas a la denuncia.
Ten en cuenta que la Inspección no te va a reconocer ninguna indemnización, salvo que inicie una demanda judicial de oficio, en cuyo caso será el juez quien eventualmete te la reconozca

ACCIONES JUDICIALES

  • Si quieres continuar en tu puesto pero haciendo cesar el acoso y cobrar una indemnización por daños personales (físicos y/o morales) y/o patrimoniales, hay que recurrir a los Juzgados Sociales formulando demanda por tutela de Derechos Fundamentales de forma que el Juez declare la existencia de acoso, obligue al acosador a cesar, restablezca tu dignidad y condene al acosador al pago de una indemnización por el mobbing sufrido. Dependiendo del caso, la indemnización puede ser muy alta. Es un procedimiento rápido y permite incluso que sea el empresario acosador (persona física) quien responda personalmente de los daños y perjuicios con todo su patrimonio aunque la empresa (persona jurídica) sea insolvente.
  • Si por lo contrario te quieres ir, puedes pedir a un Juez que extinga la relación laboral por incumplimiento de las obligaciones de la empresa. En este caso el juez declarará terminada la relación laboral por culpa del empresario por lo que te tendrán que pagar la máxima indemnización como si se tratara de un despido improcedente. Si te fijas este último supuesto eres tú quien se va voluntariamente, pero a diferencia de la baja voluntaria o dimisión que te deja sin paro ni indemnizaciones, aquí vas a un juez y le dices: “me quiero ir porque me acosan”, el juez entiende que te vas por culpa del empresario y por ello autorizará romper el contrato que os une (para que lo entiendas, te autoriza para que dimitas) y como se rompe el contrato con motivo del acoso te reconocerá una indemnización igual a la del despido improcedente. En este supuesto tendrás derecho al paro y, además de la indemnización por extinción contractual, puedes reclamar la indemnización por daños y perjuicios derivados del acoso indicada en el punto anterior.
  • A mayores hay reclamaciones específicas para determinados tipo de acoso, por ejemplo si el mobbing consiste en modificar las funciones, el salario, el lugar de trabajo etc., puedes conseguir que te repongan en las condiciones en las que estabas antes del cambio, obtener las diferencias salariales si las hubiere y la indemnización por daños y perjuicios.

En algunos de estos procedimientos se puede pedir al Juzgado que te autorice a no ir a trabajar hasta que se resuelva el juicio pero cobrando tu sueldo como si estuvieras trabajando.

También cabe la posibilidad de entablar acciones penales por amenazas, coacciones, lesiones, etc.

ACCIONES ADMINISTRATIVAS Y JUDICIALES ANTE LA SEGURIDAD SOCIAL. Si has estado de baja médica a causa del acoso, se puede conseguir que dicha baja sea declarada de origen laboral, por lo que será retribuida con el 100% del salario desde el primer día.
Además se puede conseguir un recargo de prestaciones que significa que la cuantía de todas las prestaciones derivadas de la baja o de la invalidez permanente sean incrementadas entre un 30% y un 50%.

UN CONSEJO MÁS: Como te dijimos, el acoso tiene como objetivo fundamental que te marches sin coste para la empresa, por lo que tu jefe comenzará a tomar una serie de medidas bajo el lema: “es lo que hay y si no te gusta ahí tienes la puerta”.
Ya sabes que no te quieren en el trabajo y que tú no quieres seguir en ese panorama entonces, de forma paralela a las acciones que ya te hemos indicado, puedes empezar a hacer valer tus derechos laborales mejorando tus condiciones de trabajo. Entre otras actuaciones,  puedes empezar a reclamar todos los derechos que te corresponden y que la empresa no respeta como la condición de indefinido, la antigüedad real, el horario, la categoría, las horas extra, las funciones realmente realizadas, las diferencias salariales, etc.
De esa forma recuperas algo de dignidad y obligas a la empresa a que cumpla con la legalidad vigente y si no les gusta que te despidan pero abonándote la indemnización porque tú no te vas a ir “voluntariamente”.

Consulta gratuitamente y sin compromiso tu caso particular y te diremos qué posibilidades tienes y qué pruebas o indicios necesitas y cómo recogerlas.
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5 respuestas a “Mi jefe me putea”

  1. Pingback: Economía sumergida o trabajar en negro | Abogada Laboralista

  2. isabelle dijo:

    Hola soy una empresaria de hostelería y tengo 3 trabajadoras 2 a tiempo completo indefinida y una a tiempo parcial. Una de mis trabajadoras me hace la vida imposible pide una cosa un día y cuando acedes a lo que te pide te dice que no que ahora quiere otra cosa, provoca unas tensiones en el trabajo con sus compañeras y yo psicológicamente no puedo más, me estoy medicalisando por el estrés que me provoca la situación, quiero que haga horas extras pagadas y no quiere y siempre con amenazas. Que puedo hacer estoy desesperada delante de la situación.

    • Despedirla. El despido es libre en este país pero tiene un coste. Así que no hay obligación de tener a una trabajadora a no ser que ella tenga en su mano la carta del despido nulo. Eso sí para conseguir un despido procedente por los hechos que cuentas tienes que meterte en mano de un abogado laboralista, en otro caso le pagas la indemnización y listo.

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