Soy temporal

La prensa se está haciendo eco de un aumento de contrataciones para la campaña de navidad y tiene pinta de que serán todas contrataciones con fecha de caducidad, así que vamos a rescatar un post sobre los contratos temporales.

Lo primero que debes tatuarte en la frente es que en laboral no importa el contrato que firmas sino lo que realmente ocurre. Partiendo del axioma anterior, firmes el contrato temporal que firmes, se deben cumplir unos requisitos por Ley para que la contratación sea válida y, si no los cumple, tú pasas de temporal a indefinido (aunque hayas firmado y aceptado el contrato). La regla es que todos los contratos son indefinidos por defecto por lo que un contrato temporal inválido se convierte en indefinido.
Por supuesto, te conviene ser indefinido y no temporal. Pero ojo, que pasar a ser indefinido no se hace por arte de magia si no denunciando.

¿Qué requisitos se deben cumplir para que seas realmente temporal?

1) Que el contrato identifique y concrete con precisión y claridad el motivo de la temporalidad y el puesto que vas a desempeñar. Nada de fórmulas genéricas, si te pillan para promocionar turrones en navidad lo deben decir bien clarito. No vale con decir “exceso de ventas”, debe decir de qué ventas se trata. Aunque la falta de ese requisito podría ser corregida por la empresa, si el trabajador demanda es la empresa que debe demostrar que el contrato es realmente temporal por experiencia sabemos que no suelen hacerlo.

2) Si bien pongan con rigor la causa de la temporalidad de nada sirve si ese motivo es falso. Por lo que se exige que el contrato temporal sea realmente temporal. Es decir que te contraten por un motivo transitorio y extraordinario REAL que una vez desaparezca hace que la empresa ya no precise de tus servicios. Si por lo contrario, el motivo es falso o la empresa siempre necesite cubrir ese puesto de trabajo entonces el contrato es indefinido aunque le llamen temporal y expongan bien el motivo de la temporalidad.

3) Que en el desarrollo de la relación laboral te ocupes sólo de la obra o servicio para la que fuiste contratado. Si te contratan por ejemplo para la construcción de una vivienda en Santiago y resulta que también trabajas para la construcción de otras obras, eres indefinido diga lo que diga el contrato.

4) Superación del tiempo máximo o número de contratos previsto para cada modalidad de contrato de duración determinada. Da igual los trucos que se usen: por ejemplo mandar al trabajador unos días al paro y volverlo a contratar, contratarlo por medio de ETTs… Todas esas artimañas sirven para que el trabajador se crea que la contratación temporal es correcta y no reclame.

5) No cesarte (seguir trabajando) a pesar de que la causa de temporalidad haya desaparecido o cesarte antes de que la causa de temporalidad desaparezca.

6) Que el contrato temporal se celebre por escrito y con alta en la Seguridad Social desde el primer día. Si estuviste trabajando 15 días en negro en el mismo puesto y puedes demostrarlo, luego que no te vengan con milongas porque ya eras indefinido cuando firmaste el contrato temporal.

Si tienes un contrato temporal en fraude puedes demandar el reconocimiento de derecho como trabajador indefinido. Puedes hacerlo en cualquier momento mientras estés trabajando para así ganarte la “garantía de indemnidad” que viene a significar que un posterior despido improcedente se convierta en nulo, lo que a su vez viene a significar que si te echan tendrán que readmitirte sí o sí, pagándote los salarios desde que te despidan hasta que, tras la sentencia de despido nulo, te readmitan. O puedes demandar por despido cuando llega la fecha de “fin de contrato” para que el cese sea declarado improcedente (ojo que en este caso no habría ni garantía de indemnidad ni nulidad).

 

Próximamente te hablaremos de las reinas de la temporalidad: las ETTs.

Esta entrada fue publicada en Contratos temporales. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*